11/02/2009
Rodearse de los mejores: el ejemplo de los ‘hoplitas’

En la guerra como en la paz, el trabajo en equipo, la defensa de los demás, el apoyarse mutuamente, se reveló y se sigue manifestando como un medio imprescindible para seguir adelante.
Muchas personas tienen miedo cuando trabajan con gente muy cualificada, con más aptitudes o actitudes, con más conocimientos… que ellas; la rivalidad está a la orden del día en los trabajos y en la mayoría de las ocasiones es un lastre para el beneficio común. Internet y los Social Media parten de un espíritu colaborativo, altruista y filantrópico (o así lo entiendo yo) que mucha gente que lleva desde los inicios en la web olvida. Los gurús, los que llevan tiempo hablando de Internet y hoy en día lo hacen de los Social Media, de la importancia que tiene el usuario en Internet o en la empresa, los que hablan de este momento coyuntural o estructural, llamado Web 2.0, olvidan muchas veces ese espíritu, olvidan rodearse de los mejores porque los mejores son nuevos rivales, olvidan el altruismo y la filantropía y sienten recelo del nuevo usuario o follower que viene aportando ideas frescas.
Tener miedo en tu trabajo es un gran error porque creo que sólo contando con los mejores se pueden hacer cosas realmente interesantes. Dicen de los buenos líderes que son aquéllos que saben rodearse de las mejores personas, del mejor equipo, y construyen un engranaje perfecto y, sinceramente, corroboro esta teoría al 100%, especialmente, cuando planeas estrategias en Social Media. Todavía son pocas las personas que pueden considerarse expertos en Social Media, es un fenómeno realmente nuevo y todavía queda mucho por experimentar y por aprender (yo aprendo cada día gracias de las personas que sigo en twitter, de mis amigos de Facebook, de los que sigo en FriendFeed, a los que leo a través de Google Reader… y aprendo cada día que tengo que afrontar un nuevo proyecto) Pero, desde un tiempo a esta parte, estoy aprendiendo realmente la importancia que tiene en Internet y los Social Media el rodearse de un excelente equipo.
¿Por qué? Porque ya no sirve con que seas un excelente profesional relacionándote con los medios, o que tengas un nivel de redacción supremo a la hora de escribir una nota de prensa, o que sepas las mejores estrategias de venta… A cada uno se nos presuponen una serie de actitudes y aptitudes idóneas para nuestro trabajo; pero hoy, en Internet y los Social Media, no son suficientes. Necesitas un gran equipo detrás; un equipo de especialistas en cada materia y gente de la que puedas aprender para seguir creciendo. Porque a la hora de plantear una buena estrategia en Internet necesitas un equipo de: programadores; diseñadores; especialistas en SEM o en SEO o en enlaces patrocinados o en publicidad contextual; en APIs; en redes sociales; en desarrollos; en software; en CRM; etc. Por eso, hoy más que nunca debemos trasladar ese espíritu 2.0 del que tanto hablamos a nuestro trabajo diario.
El ejemplo de los hoplitas (más info en Wikipedia)
En Grecia los hoplitas se convirtieron en fuerzas esenciales. Sin ellos resultaba prácticamente imposible declarar una guerra o plantear una defensa ante los ataques de grupos enemigos coordinados.
En la batalla de Maratón llegó a demostrarse que las flechas y otras armas arrojadizas prácticamente nada podían contra formaciones cerradas, en las que la principal preocupación era cubrir al compañero. Se hubiera considerado una traición abandonar a otros a su suerte.
En la guerra como en la paz, el trabajo en equipo, la defensa de los demás, el apoyarse mutuamente, se reveló y se sigue manifestando como un medio imprescindible para seguir adelante. Si escasea la conjunción de fuerzas se pierden energías, porque las economías de escala exigen renuncias a favor de nuevas metas.
A decir de Aristóteles, los amigos son los miembros a través de los que resulta viable llegar donde a uno solo no le resultaría posible. Pero todo esto exige rectitud, disposición a colaborar, capacidad de delegar…, y demasiados son incapaces de dar participación a otros. Paradójicamente, muchos déspotas, sátrapas arrancados de su época, prometen colaboración y trabajo en equipo donde no hay sino una ambición desmedida, un orgullo herido, unas limitaciones físicas o intelectuales no correctamente asimiladas.
“Management: la enseñanza de los clásicos. Paradigmas y anécdotas empresariales”, Javier Fernández Aguado.
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